El primer estudio oficial del mundo sobre el polvo de manicura fue iniciado por SHEMAX, un fabricante ucraniano de equipos profesionales para la industria de la belleza.
Para confirmar el problema a nivel científico, la empresa recurrió a la Universidad Nacional Oles Honchar de Dnipro. El 22 de abril de 2021, los científicos de la universidad realizaron un análisis de laboratorio del polvo de manicura: determinaron la forma y el tamaño de las partículas, y también estudiaron cómo se desplaza y permanece el polvo en el aire durante la jornada laboral.
El estudio confirmó que el polvo de manicura es un factor laboral peligroso. Al trabajar con una lima o una fresa eléctrica (fresadora), se forma una gran cantidad de micropartículas que pueden permanecer en el aire durante mucho tiempo y penetrar en las vías respiratorias. Las partículas más peligrosas son las de menos de 5 micras — son las que pueden penetrar profundamente en los pulmones y provocar enfermedades profesionales crónicas.
Parte del polvo se deposita en la piel, las mucosas y los ojos, irritándolos y creando las condiciones para procesos inflamatorios prolongados. La situación se complica porque el polvo a menudo contiene restos de componentes químicos de los materiales, que pueden aumentar el impacto negativo en la salud de la profesional.